Juntaron once personas para formar un jurado, que votara al más pintado escritor de novelonas. Pero todas vacilonas discutían sin cesar, porque el total daba par cuando los votos sumaban mientras los brazos izaban como locos, sin parar.
El presidente asombrado contó las alzadas manos, pero al sumar diez fulanos se sintió desesperado: Subrayando con cuidado, en la lista que trataba once nombres él contaba, aunque los brazos alzados a sus ojos atontados, fueran diez y... le sobraba.
En el corazón guardaba esputos verdes, lagartos, cenizas, humos, infartos, y una muerte con aldaba. Cuando el cigarro acababa buscaba desesperado un nuevo amor despechado, absorbiendo cual poseso el veneno de otro beso del tabaco, enamorado.
Hay muchas clases de piojo: los hay del perro y del pobre, que pintan su piel de cobre y de liendres a su antojo. Los hay del ojo por ojo, y venganza por simiente en un rincón de la mente, que te asalta con fiereza provocando la torpeza en el andar de la gente.
Está el piojo enojado que te ataca sin motivo, cuando pareces altivo porque tu pelo lavado hiere su orgullo mojado. También el enmatojado: Este sí que es peligroso, con su amor tan sigiloso, absorbiendo tus secretos con piropos y cuartetos, que luego vende en el coso.
EL REY VAROSO - Dicen las sabias lenguas, que un famoso caballero -tenía de rey apodo-, llevado por la envidia clavó el codo al pasar un poeta muy hermoso.
El cabestro calzó su serio nombre, alzó su pluma al vuelo, -casi nada-, y fue tras él con burlas como espada para romper el alma de aquel hombre.
Cegado por la rabia, prepotente, intentó pronunciar "Hoy es" seguido, confundiendo la oreja con oído.
El gañán se inventó muy sabiamente la palabra "varoso" de repente: Este fulano, ¿donde habrá nacido?.
Me retó a un tramposo duelo sin testigos, sin amparo. fue de insultos su disparo pero no mordí el anzuelo y murió de desconsuelo. Quedó tendido en la arena: No me dio ninguna pena enterrarle bajo el manto de mis versos, como canto para su eterna condena.
Al terminar de escribir no era escultura ese barro que a todos hizo reir, sino un viento rebozado de un bufón muy enojado ¿Qué pretende este infeliz?. Ni siquiera el cementerio, lapidario monasterio, acogió su prosa en serio. Los difuntos se negaron a guardar sitio al finado, y las tumbas se burlaron de aquel bufón confiado.
Y ESO QUE LA MUERTE, MIROME - Mirome al espejo ¿Y que vime? La nada, el vacío, el espanto, resucitando de Lepanto el espectro de mi dirime. - Pero osado fui, y atrevime a reflejalla, y mientras tanto, envenenome el mismo canto que hogaño bebí, pero vime: - Vime con la muerte vecina, quitándome con gran quebranto mi voz, mi reposo y mi vida. - Mirome la muerte e ironía del destino en su propio manto tropezó, soltando mi brida. - ¡Espera a la Muerte! gritome. su abulía quiso atraparme más al fin conseguí zafarme, y eso que la muerte, mirome. - M.A.W. Abril 2004®
Como una ínfima nube, de firme y blanca geometría, que por mi lengua se contonea juguetona, voluptuosa, alma de menta que sacia mi boca. No has cumplido tu promesa: Mis recuerdos siguen vigentes entre mis pútridos dientes, color de duelo.
M.A.W. 4-9-04® (a un chicle de menta que prometía blanquearme los dientes)
¡TOMA UN BAN POR HABLAR! - En un canal me introduje para aprender a chatear. Mis palabras tan pueriles se escapaban pronto y mal y comenzaron las frases a perderse y resbalar, las ventanas malsonantes no paraban de volar, con la misma nota en clave: "tio, la bas a cajar..." - Como en la Tercera Fase me decidí a averiguar ese idioma tan salvaje tan nativo, tan vulgar: (Copio ejemplo del lenguaje:) - " Weee ke vi a cajarr" " PyTo! seeee malage" " no pues ni mearrrr" " pyton d garageee" - (como podrán comprobar el orden en estas frases es un torrente al azar. Sus nombres son importantes, el resto es otro cantar) - Surgieron letras en clave y espaninglis en un mar de ventanas, de esta calle tan absurda y singular: "Lag; ping; idle; DCC; ban;split;bot;nukear; pong;IRCop;mp3; quit;spam;host;zipear". - No conseguía la llave de este lenguaje sin par. Tragando saliva, dije: "¡Qué bien se está en el hogar!" Repetía muy parlante mi teclado sin cesar. - Y me echaron de su calle pudiendo al fin respirar. ¡Qué cojones! ya me vale, que no sabía marcar con el ratón y cerrar, y algo tuve que inventar para poderme marchar. - M.A.W. Enero 2004®
La levedad de tu palabra, que despacio resbala, tersa, alcanzando su esencia donde empieza tu demencia. Y cuando por fin te lanzas al vacío soñando con el vértigo, enseñas el secreto de una pobre existencia, de tu lengua de látigo, de una farsa de fuego, y llueves... llueves profundo y lejos, pútrido, abandonado, Y cual abono avergonzado el tamiz de tu caspa siembra el rencor de tus versos.